"Crear unidad a través de la salsa" es una de las frases que todas las mañanas levanta a Albert Torres de la cama. Para este promotor de grupos salseros y productor de eventos como el Campeonato Mundial de Salsa, dicho género cruza fronteras y abre ventanas a infinitas posibilidades.
Fue por ello que el anuncio del gobierno de Barack Obama sobre una paulatina apertura de Estados Unidos hacia Cuba dio luz verde para que Torres agregara a su repertorio de grupos salseros un buen espacio destinado a reincorporar la salsa cubana en suelo americano.
Nacido en Nueva York, de madre puertorriqueña, Torres es la voz autorizada de la salsa no sólo en Los Ángeles, sino a nivel nacional e internacional. Asegura que él, junto a dos socios, fue el primero en traer a Los Van Van en 1997, así como lo hizo con Maraca, NG La Banda, Anacaona, La Orquesta Aragón, La Charanga Habanera, Sierra Maestra y muchos grupos cubanos más que promovió hasta el 2003.
Además de promotor y generador de espectaculares conciertos bailables, Torres es la cara tras eventos internacionales como el Campeonato Mundial de Salsa, que transmite la cadena ESPN, y el Congreso de la Salsa, que este mayo celebrará su décimo segunda edición en Los Ángeles. Además, al año realiza 36 congresos en más de 30 países y viaja unas 47 semanas al año, no por gusto suma ya 2.6 millones de millas con distintas aerolíneas.
Torres aprovecha bien lo que aprendió años atrás. En 1991 comenzó a bailar y una noche, mientras sacudía el esqueleto en un club de Venice, alguien le echó el ojo y meses más tarde lo puso a bailar en la película "Mambo Kings" junto a Antonio Banderas y Armand Assante. Luego en 1993, él y otros tres fueron elegidos entre 800 profesionales para bailar en la ceremonia de los Oscars de la Academia.
Posiblemente su corazón en lugar de ‘pum pum' arroje tonadas de congas o timbales, hasta la placa de su auto lo revela: "SR SALSA". Sin embargo, hoy a sus 53 años, Torres admite que de niño no quería saber nada con este género tropical.
"Yo empecé a bailar a los 5 años de edad. Mi mamá era muy amante de Tito Puente, Mongo Santa María y me enseñaba a bailar, pero yo no quería. Yo escuchaba a Michael Jackson, Motown, no quería ni aprender español", cuenta Torres en entrevista con HOY con un perfecto y fluido castellano.
Cuando tenía 12 años sus padres se divorciaron y su madre se lo llevó a Puerto Rico. Ahí comenzó a escuchar la música de Fania Records. Un día escuchó "El Ratón" de Cheo Feliciano "y como quería saber qué estaba diciendo, comencé a aprender español". Gracias a él también aprendió de salsa, con lo que bailó, brilló y, eventualmente, trabajó con grandes como Celia Cruz y Tito Puente.
El proceso no fue fácil...
"Entre los 17 y los 29 años de edad me la pasé tomando y metido en la adicción… Y puedo tener 20 mil excusas sobre qué se me metió; que te sientes inferior, que tienes la piel muy oscura cuando tu familia está más blanquita... tal vez el hecho de que fui ‘sexually molested' (tocado en sus partes íntimas) por un novio de mi madre cuando yo apenas tenía 2 años de edad", recuerda el reconocido promotor.

